domingo, 5 de mayo de 2013

El señor Pato Capítulo 15°: El señor Pato y el joven asesino

Y desperté, me encontraba al lado de un rió  un verde y cálido bosque con un pequeño  fuego a punto de apagarse, y la luz del amanecer que emergía, mi amigo no estaba, me puse de pie…esperaba que lo sucedido solo hubiera sido un sueño…aunque sabía que era imposible, pero quería creer eso, al girarme lo encontré acurrucado, convertido en el…las alas, la boca y el aspecto siniestro habían desaparecido.
Lo desperté, le hable y él no me respondía otra vez, se notaba confundido, nos pusimos de pie, estaba lejos de casa…y eso ya no importaba.
Nos fuimos internando al bosque, teníamos que encontrar la manera de salir de ahí, cada vez era más tupido, aunque no se notaba ninguna presencia de animales terrestres, moría de hambre y sed, aunque el larguirucho se notaba “bien”, al parecer el no necesita comer nada.
¿No come nada? Que ser tan extrañamente divertido…continúa, continúa.
Si, caminando encontramos a un muchacho que se presentó de forma alegre a nuestro encuentro, nos llevó a donde su caballo al pie de la carretera, subimos en él y partimos, con aquel joven… un asesino.

Al fin llegamos señores, esta es mi hacienda… ¿bastante grande no? Aunque la verdad no es mía, está abandonada, los únicos animales que viven aquí son mi caballo Asino y bueno yo (sonrisa).
Pasen, pasen… hoy pude conseguir una gran ave, seguro tienen hambre.
Bueno aun no me presento, solo a mi caballo, mi nombre es Rosso y me dedico a la caza, ustedes como se llaman.
Yo me llamo María y él no se su nombre aun, no puede hablar…
Rosso: María y el muchacho sin nombre, muy bien…pues pasen, pónganse cómodos…y dejen esas caras largas que ya salieron del bosque, parece que alguien hubieran muerto.
María comenzó a llorar…Rosso le pidió disculpas y se retiró…trayendo consigo un vaso de agua dándoselo a María.
El señor Pato se odiaba, estaba totalmente quieto con las manos apoyadas a las rodillas, sentía que todo lo ocurrido era su culpa y no sabía cómo ayudar.
De repente Rosso, exclamo…la vida, la vida, la vida! La vida humana es tan efímera…lo peor es que nos damos cuenta y eso nos hace ser malvados, siempre tan egoísta y ansiosos por nunca morir, destructores de la naturaleza, asesinos de la vida y el universo, creo que convertirnos en animales racionales es el más grande fallo del universo.
(silencio)
Por eso, yo soy un cazador y ayudo a limpiar a este mundo del único animal que merece morir, para que la vida si valga la pena, para que los animales vivan tranquilos alejados de este parásito… el hombre.
El señor Pato y María levantaron la cabeza confundidos.
Yo amo a los animales y estoy aquí para salvarlos de ustedes humanos, soy un cazador, un cazador de humanos…
María estaba temblando, el Señor Pato se puso en pie y se acercó rápidamente a él  y este saco una pistola de su traje apuntándolo en la cabeza.
Les dije que conseguí una gran ave, pues aun no la mato y la tengo aquí al frente, una ave extraña, voladora y racional, lo que la hace ser humana, el otro día te vi demonio, te vi volar con esta mujer, ustedes no me encontraron, yo los encontré y prendieron fuego…en el césped cerca al rió  matando la vida, matando insectos y seres unicelulares que no tuvieron la culpa de haberse topado con ustedes, desapareciendo sus pequeñas vidas para siempre, donde estarán ahora, donde…
Es hora de tomar venganza por los seres olvidados, muévete, muévete…te voy a quemar vivo y sentirás el dolor que ellos sintieron…tú también mujer párate…
Asino, yo y toda la vida nos divertiremos con su terror. 


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