jueves, 25 de abril de 2013

El señor Pato capítulo 14°: El señor Pato y el camino al exilio


Y así fue como paso, yo corría sujetando su mano con fuerza, quería regresar…quería vengarme, quería matar a esos malditos, pero no podía…mis piernas no retrocedían, solo avanzaban, hasta que nos detuvimos y sonó el disparo, que me desgarro el alma.
Mi madre murió, era lo más lógico y mi compañero en mi llanto, en mi histeria, en mis gritos vacíos…me hablo, me hablo por primera vez, en ese camino que nunca olvidare, ese camino tan lejos de ella. Él me dijo, me dijo en un momento todo está bien o todo está mal, pero al siguiente instante ya nada tiene sentido, quizás puedes tener todo, quizás puedes tener poco…pero lo que siempre tendrás al final será una gran nada y lo único que quedara de ti será lo que hiciste, siendo el verdadero significado, el verdadero valor de todo esto… más que el estar aquí, lo que dejamos y mi madre dejo de vivir para que yo lo hiciera y siempre la llevare conmigo, por todo lo que ella me dio en sus limitaciones y el futuro que me regalo y el de millones más.
Millones niña dices, como es eso, si tan solo te salvo a ti y a tu amiguito.
Ella me salvo y en un futuro en mi vientre crecerá un ser o quizás más, en el futuro ellos crecerán y generaran más vida, y así y con el tiempo y el pasar de los años y los miles y millones la vida seguirá, la vida que mi madre dio y salvo. Seres que por su decisión nacerán, seres que le deberán cada sonrisa y cada lágrima. Seres que yo amo con toda el alma aunque no estén aquí.
(Silencio)  El señor del bar se acomodó y se quedó enfocado en los ojos de María, ella se secó los ojos con sus manos. Él le sonrió…ella le pregunto qué sucedía, y él le dijo nada. Solo que me dejaste pensando, hasta podría decir que me has conmovido niña… y tienes tanta razón, sabes me gustaría ayudar a tu madre de alguna forma (sonrisa).
Luego que sucedió niña, que sucedió…
María exhalo lo miro y sonrió delicadamente….no podíamos volver, el esperaba que llorase todo, me decía que botara, todo…hasta ahora no se acaba, pero de pronto los hombres de Jesús comenzaron a subir el camino de la colina. Entonces mi amigo me abrazo fuertemente y voló conmigo, le brotaron alas y llegamos lejos, muy lejos…las estrellas se veían tan brillantes…como los ojos de mi madre al despertar.
Y así comenzó nuestro camino hacia el exilio de nuestro pasado, el sendero de nuestro futuro.


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