jueves, 25 de abril de 2013

Capitulo 11°: El señor Pato y el Solitario Solo


Ha pasado tanto desde que me separe de ti… para buscar mi soledad y aun no la encuentro…algunas cosas me detuvieron, el destino me propuso otros rostros, rostros que no quería ver, pero vi…y ahora ando con María y el árbol dentro de mí, intentando darme órdenes y apoderándose lentamente de mi cuerpo. Mientras escapamos de los hombres de Jesús que de seguro están buscándonos para matarnos, María está muy triste, cada noche llora pensando que yo estoy dormido y ya no puedo escucharla…pero lo hago y tan solo me quedo en silencio y espero a que se duerma de tanto llorar…
Y hoy es otra noche más, en las que nos ocultamos de los fantasmas de Jesús y los recuerdos de nuestro pasado…ya es hora de encontrar un lugar donde pasar la noche, espero que el mañana sea mejor…

Llegaron a un pequeño bar que también servía de hospedaje. María pidió un cuarto, llegando a un acuerdo con el dueño, (esta noche el Señor Pato tendría la habitación para el solo…)
El señor Pato aun sentía que era temprano para dormir, no tenía sueño… salio afuera un momento donde un tipo realmente feo, más de lo que uno puede imaginar (y mucho más) botaba la basura.
El tipo volteó,lo miró…y sonrió, el pato se sintió extrañado…sí que eres feo le dijo el joven, apuesto a que nadie te ama.
El Señor Pato movió la cabeza en señal de que sí.
El joven se le acercó y le dijo: No te creo, como podrían amarte, mírate, eres demasiado pálido, tienes una nariz enorme y no tienes boca, ni pelo… ¿cómo podría alguien querer algo tan feo como tú, cómo?
El señor Pato: …
El joven se puso a llorar, se tiró al piso, con las manos apoyadas en el suelo húmedo y sucio. Y comenzó a gritar, ¡porque nadie me ama! decía, ¡nadie me ama!, es horrible nadie me quiere, nadie me quiso más que mi madre y si! Hay gente que no tiene una, y debería sentirme feliz, pero yo quería algo más.
Una compañera… es bonito, bonito ver cuando llegan aquí las parejas besándose, todas llenas de amor y como salen felices, luego de compartir ese momento tan mutuo.
Y yo que! Yo que… el amor no existe! El amor no existe! Si eres como yo…todo es superficial en este mundo, quizás sí tendría dinero y poder, pero tampoco, soy un simple empleado…con un sueldo mínimo, y un cuerpo físicamente indeseable. Quiero un abrazo me siento tan solo… quiero el abrazo de una mujer y no tener que pagar por uno, quiero un abrazo…
El señor Pato extendió su mano al lado del rostro del joven, el quedo pensativo, pero luego la tomo, se limpió las lágrimas y empujo al Señor Pato, entrando al bar.
El señor Pato se quedó parado al lado de la basura pensando. Y la voz del árbol resonó en su cabeza, quizás no es tan bonito lo que estás buscando amigo, quizás no lo es…

El joven volvió a salir con su mochila, ya había terminado su turno de trabajo, y se disculpó por actuar de esa forma, ante ese desconocido…y le dijo: ¿Dices que alguien te ama no? ¿Una mujer que no es tu madre, cierto?
El Señor Pato demoro en responder unos segundos, luego movió la cabeza en señal de que sí.
El joven le dijo: Entonces, quizás si exista alguien para mí, (sonrisa) Adiós Señor, mi nombre es Solo.
Gracias por ser tan feo.
Esa noche, el árbol no paro de reír en la cabeza del Señor Pato.

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