viernes, 31 de agosto de 2012

Capítulo 7°: El señor Pato y la señora Buena



La mujer Lánguida se quedo mirando al larguirucho como se marchaba y se perdía entre el amanecer y su vida, la poca gente, el sonido de los autos y el grito de que el pan y el periódico están listos…
La mañana era pesada para el señor Pato... un frio muy fuerte recorría su cuerpo, sudaba y sentía la cabeza estallar, se sentó en una banca y cerró los ojos…  luego cayó al pavimento pensando en la vida que dejo queriendo soledad, quizás lo que hizo estuvo mal y ahora ese era su castigo.

El señor Pato abrió los ojos, estaba sobre un sofá viejo y roto, tapado con un mantel aun peor, al fondo de él una señora regordeta preparaba comida y el olor era agradablemente penetrante en las grandes fosas del señor Pato.
La mujer volteó... se sorprendió y se acerco presurosa y le dijo: Y muchacho extraño… ¿ya estas mejor? Mi hija te trajo, ella está descansando ahora, dice que la ayudaste y ella te encontró tirado y te trajo aquí para devolverte el favor. Yo soy la señora Buena.
El señor Pato se sentó en el sofá... la señora Buena también lo hizo y le pregunto si quería algo de comer.
El señor Pato movió la cabeza diciendo que no!
La mujer Buena dijo: está bien…ya suponía que no podías comer…eres algo raro  ¿y tu ropa donde esta? 
… el señor Pato se quedo en silencio…
La mujer dijo: sabía que no podías hablar también, pero eso no importa, te tengo un regalo espérame un momento. (sonrisa)
Silencio mental…
Ya volví…mira que te parecen estas ropas, son de mi hijo, quédatelas que no me parece que andes desnudo por ahí. El ya no está aquí así que no las necesita, no te preocupes, ya vengo le daré algo de comer a mi hija.
El señor Pato tenía las prendas entre las manos, no sabía muy bien que había pasado, pero ya se sentía mejor, el no veía necesaria la ropa, Kuro nunca lo vistió y el nunca sintió frio, así que no sabía qué hacer, decidió ponerlas en su maleta invisible…pero al ver a su alrededor la maleta no se encontraba, tenía que salir a buscarla pronto.
 El señor Pato se puso en pie, para despedirse de la señora, en eso alguien golpeo la puerta de la vieja casa y dijo: ¡Abre mujer, abre la puerta, que muero de hambre!… la señora Buena… asustada salió corriendo a la pequeña sala y le pidió al señor Pato que se escondiera en el cuarto de su hija lo más pronto posible o les podría pasar algo malo a todos.
El señor Pato hizo caso a la señora y se dirigió al cuarto de su hija sin murmuración, pero con muchas dudas…
La señora Buena abrió la puerta asustada y el señor Pato escucho un fuerte golpe desde la habitación y un estruendoso grito que movió su espíritu…

Y ahora que hacemos amigo Pato…y ahora que hacemos…

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