sábado, 4 de febrero de 2012

Sentado al final del mundo…‏

Sentado al final del mundo
A puertas del vacío
Golpeado por mi mismo
Llorando sangre mi alma
Y con una sonrisa falsa pero real
Pensaba en lo oscuro
En la inmensidad de la nada
En el silencio infinito
En no pensar
Creyendo que allí podía encontrar la felicidad que necesitaba
El calor necesario para ya no sentir frio
Estaba solo… completamente solo o eso es lo que me había hecho creer

Y decidí dar el gran salto, a caer en el umbral sin fin
A no querer verme más llorar
Y con mi simulación de alegría deje caer mi cuerpo como leve hoja al viento
Sin pensar en nada… en nada!
Todo estaba en silencio
Y tuve miedo
Quería aferrarme a algo
Cogerme de algo
Quería volver
Quería volar
Me hacían falta alas…
Y el voraz vientre de la muerte
Me jalaba hacia sus fauces
Cerré los ojos dando todo por perdido
Pero de pronto sentí el calor de unas manos tan suaves como pétalos de rosa
Que me abrazaban cálidamente y su alma me lleno de mil colores en un instante
Y al abrir los ojos

Ella me  miraba con sus dos estrellas con una sonrisa sincera como la de un niño y hermosa como la de un ángel…
¡ES QUE ERA UN ANGEL!
Que rompió mi sonrisa falsa y la hizo real por dentro y por fuera


   Pero mi ángel…
Mi ángel no tenía alas
Pero… ya no importaba
Yo ya no tenía miedo
 No estaba solo
Y nada podía pasarme
De pronto ya no sentí más que caía
Baje la mirada y el mundo ya no tenía fin

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